viernes, 28 de septiembre de 2012

La Regenta en La Habana



¡¡¡L@s  lectores/as estamos de enhorabuena!!!

  Por fin, un libro muy esperado, muy querido, ya se encuentra en las librerías.
Hoy es un gran día para la 'biblioteca cubana de barbarito' que se honra en la amistad de esta escritora tan nuestra. Qué decir de Teresa Dovalpage. Su obra habla por ella: La conocimos en España con su divertidísima novela Muerte de un murciano en La Habana, que fue Finalista del Premio Herralde de Novela; el libro de cuentos ¡¡Por culpa de Candela!! editado en los Estados Unidos; la fabulosa novela Posesas de La Habana, también editada en Estados Unidos; la entrañable comedia El difunto Fidel C. , que fue V Premio de Novela Corta Rincón de la Victoria (Málaga), siendo publicada en España y en Estados Unidos; y la más reciente, el libro de relatos Llevarás luto por Franco, editada por Atmósfera Literaria, en Madrid.

  Lo que yo puedo decir, por lo que la he leído, es que cada nueva entrega suya es como un baño de frescor en el panorama de nuestras letras.
 Hoy nos sorprende con una nueva novela cuyo argumento promete ser una de las maravillas literarias a las que ya nos tiene acostumbrados.  Así que voy a decirles una vez más, lleno de felicidad: ¡¡Pasen y lean!!

LA REGENTA EN LA HABANA
Teresa Dovalpage

Editorial Edebé
ISBN: 978-84-683-0629-2
200 páginas.

Para comprarla o descargar gratis el primer capítulo, vaya al sitio en la red de la Editorial Edebé

Veamos la sinopsis, de la mano de la propia escritora y en la web de la editorial.

¿De qué se trata?
El resultado de mi admiración por Clarín… y la necesidad de buscar bretes literarios :-)


Yoana es profesora de literatura en la Universidad de La Habana. Su tesis sobre La Regenta de Alas Clarín, la distrae y la evade de su aburrida y monótona realidad: un marido jubilado antes de tiempo que sólo hace que ver la televisión, y un trabajo de docente en la universidad, donde el rígido sistema y las malas intenciones de los que son tanto o más duros que el propio régimen no le permiten hacer las cosas como le gustaría.
La aparición de un bulto en su pecho coincide con el huracán pasional que la removerá al conocer a Yosván, un alumno de quien se acabará enamorando a pesar de su propia resistencia inicial y a sabiendas de que lo pone absolutamente todo en juego.

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¡¡La Biblioteca cubana de Barbarito hoy está de fiesta!!
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Ser bueno es el único modo de ser libre.
Ser culto es el único modo de ser dichoso.

   José Martí

Muerte en La Habana


Querid@s lectores:  Hoy ni la lluvia ni el viento me han impedido acudir a mi habitual cita de la 'busca y captura de libros cubanos de los viernes' y aquí me tienen con una novedad que pinta ser de lo más interesante; buena lectura para un lluvioso fin de semana. Así puedo decirles una vez más: ¡¡Pasen y lean!!

MUERTE EN LA HABANA
Ruber Iglesias

Editorial Sepha
Malaga, España
Primera edición, septiempre de 2012
190 páginas

-De la contracubierta del libro-

   Relato de hechos verídicos, contiene varios aspectos de la más pura e inconfundible idiosincrasia cubana, en lugar destacado "el deseo de disfrutar del momento", hasta en medio de todo peligro. Es una especie de carpe diem. Como dice un popular son, "¡A mi me matan, pero yo gozo!"

   El amor carnal ocupa un espacio importante, quizás indispensable, en la vida de muchos cubanos. Por tanto, también en Muerte en La Habana. Y las creencias religiosas, sobre todo el espiritismo. Igualmente el ansia de justicia y de libertad. Y la amistad.

   Muerte en La Habana es la emocionante historia, paso a paso, de un intento de magnicidio contra el máximo líder cubano Fidel Castro Ruz.

   Gracias a las más de treinta indicaciones se pueden encontrar en Google Earth las fotos de los lugares donde transcurre la acción, paso a paso. No es una "fotonovela". Es una narración emocionante y real con escenarios fotográficos.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
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jueves, 27 de septiembre de 2012

Calle Habana, esquina Obispo



Querdid@s lectores/as:  Aquí les traigo un adelanto de mi habitual busca y captura de libros cubanos. Más que una novedad se trata de un libro que en su día me paso desapercibido. No entiendo por qué, pues visito sistemáticamente las principales librerías de la ciudad. ¿Será culpa de las (malas) distrubuidoras? ¿Quizá de lo insulso de la cubierta que no llama la atención?  Sea como sea, cuando me enteré de la existencia de esta premiado novela, procedí a encargarla y aquí la tengo; así queya puedo decirles...  ¡¡pasen y lean!!

CALLE HABANA, ESQUINA OBISPO.
Sonsoles Ónega Salcedo

Septem Ediciones.
Oviedo, España.
Primera edición: abril, 2005
101 páginas.

-PREMIO LETRAS DE NOVELA CORTA-

-De la contracubierta del libro-

   La Habana, Cuba. Años 90. El régimen de Fidel Castro ahoga a un pueblo que pelea desarmado por su propia supervivencia. Saivy Cisneros Ballín y su hijo Sebastián protagonizan esa lucha descarnada contra el régimen. Pero de forma muy diferente.

   El padre, un viejo corrector de periódico, sólo tiene una obsesión: consevar, a cualquier precio, el aspecto de su vieja casa, el hogar en el que vivió con su esposa hasta que ella emigró. En una ciudad donde las fachadas se deshacen, las calles se hunden y la cartilla de racionamiento cada vez es más escasa; el hombre empeña todo cuanto tiene para mantener el exterior de su vivienda y la ilusión de la vuelta de su mujer.

   Sebastian, el hijo, guerrea desde las ideas, desde la disidencia perseguida por el Gobierno. Vive por y para un manifiesto que nunca llegará al dictador.

   Calle Habana, esquina Obispo es un retrato de la realidad cubana. Sus personajes, y la historia de sus vidas, testimonian la opresión a la que todavía son sometidos millones de cubanos. Quiere trasladar el drama y convertirse en un antídoto contra la anestesia de la memoria.
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       José Martí
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martes, 25 de septiembre de 2012

Manual de Historia de Cuba




Querid@s lectores/as y estudios@s de la Historia de Cuba:

     ¡¡Ahora si!! Con este precioso ejemplar completo -por este viaje- la serie de libros dedicados a nuestra Historia. Así que, en tiempos de sequía librera -cuando no hayan novedades de libros cubanos a la vista- ya saben donde me encontrarán... refugiado en esos libros de Historia que tanto me gustan.
 Y, hoy y siempre, espero seguir diciéndoles:  ¡¡Pasen y lean!!

MANUAL DE HISTORIA DE CUBA
-Desde su descubrimiento hasta 1868-
(Económica, social y política)
Ramiro Guerra y Sánchez

Editorial Nacional de Cuba
Editora del Consejo Nacional de Universidades
La Habana, Cuba. 1964
704 páginas.
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Ramiro Guerra y Sánchez (1880-1970). Pedagogo, periodista e historiador cubano, considerado promotor de los estudios históricos en la Isla.

Ramiro Guerra nació el 31 de enero de 1880 en Batabanó (al sur de la provincia de La Habana), donde recibió la primera enseñanza. En 1897 abandonó sus estudios de bachillerato, debido a la circunstancias de la Guerra de Independencia, en la cual colaboró en tareas de apoyo. En 1900 se vinculó a la enseñanza pública —también en Batabanó—, y fue seleccionado para formar parte de un curso especial para maestros cubanos de la Universidad de Harvard. Tuvo responsabilidades en la preparación de maestros para la joven república. En 1911, fue nombrado presidente regional para Cuba del Bureau International de Documentation Educative, de Bélgica. Graduado en 1912 como doctor en Pedagogía en la Universidad de La Habana, dirigió su Escuela Práctica Anexa entre 1912 y 1913. Fue superintendente provincial de las Escuelas Normales para Maestros, y más adelante superintendente general de escuelas de Cuba. Reformó los planes de estudio para las escuelas primarias y superiores. Organizó, además, la primera Escuela de Comercio de La Habana. Fue presidente de la Sección de Educación en el V Congreso Panamericano del Niño, en 1927. Fundó y colaboró en las más importantes revistas de su especialidad de Cuba, como Cuba Pedagógica.
Por la influencia que tuvo la participación estudiantil, obrera e intelectual en la vida del país, y por las posiciones nacionalistas en avanzada, Ramiro Guerra orientó su reflexión hacia los problemas nacionales, comenzando su labor historiográfica con el estudio de los siglos coloniales y de las singularidades de la colonización española. Sus investigaciones se plasmaron en las obras Historia de Cuba (2 tomos, 1921-1925), Azúcar y población en las Antillas (1927) e Introducción al estudio de la historia de la colonización española en el Nuevo Mundo. En ellas, Guerra introdujo una visión crítica del pasado, que propiciaba una réplica nacionalista a la supervivencia colonial y a la penetración extranjera. En su exégesis crítica incorporó un estudio comparativo de la realidad cubana con la de las otras Antillas, a partir de su evaluación de los diferentes tipos de colonización y de los efectos del fenómeno del latifundio, hasta que estableció una diferenciación entre la clase terrateniente nativa, no asentista y con vocación de construir un país para sí, por una parte, y el latifundismo extranjero, por otra.

Tuvo que abandonar el país por haber ocupado el puesto de secretario de la presidencia durante la dictadura de Gerardo Machado. Marchó a Estados Unidos, donde se desempeñó, en 1935, como asesor de asuntos económicos y sociales de la Asociación Nacional de Hacendados de Cuba. A su retorno a la Isla publicó En el camino de la independencia, que finalizó con un apéndice titulado «De Monroe a Platt». Entre su producción más representativa de esa etapa, y hasta 1952, se hallan La expansión territorial de los Estados Unidos a expensas de España y de los países hispanoamericanos (1935), Manual de Historia de Cuba (1938) y Guerra de los Diez Años, 1868-1878 (1950-1952).
Ramiro Guerra, fue, junto con Emilio Roig de Leuchsenring y Fernando Ortiz, uno de los más importantes renovadores de los estudios históricos en Cuba, cuyas proyecciones en la investigación se relacionaron con las posiciones que asumieron ante las dificultades económicas y los cambios políticos que enfrentaba América Latina en la segunda década del siglo. Las ideas de su obra Azúcar y población en las Antillas (1927) fueron asumidas como propias por los jóvenes revolucionarios de la década de los años 30.

Fue un profundo conocedor de las tendencias de la historiografía mundial, en particular de la anglosajona, y reconoció la influencia que recibió de English Social History, de George Macaulay Trevelyan. También fue deudor de la historia económica, a partir de las concepciones de Henri Pirenne. Se interesó por una historia abarcadora, en la cual las tendencias mundiales se hicieran presentes en la realidad nacional. Por ello su quehacer historiográfico no fue ajeno -como tampoco lo fueron los de Leuchsenring y Ortiz- a la indagación del ser y la cultura nacionales.
Ramiro Guerra murió en La Habana el 20 de octubre de 1970.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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El diario perdido. Carlos Manuel de Céspedes


Querid@s lectores/as y estudios@s de nuestra Historia:

   Aquí les ofrezco otro interesante repaso de Historia de Cuba; así que, si se animan... ¡¡pasen y lean!!

CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES
EL DIARIO PERDIDO
Eusebio Leal Spengler

Publicimex S.A.
La Habana, Cuba. 1992
303 páginas.


El Diario Perdido de Carlos Manuel de Céspedes
Eusebio Leal Spengler 1998

 Nueva edición, corregida y aumentada, de esta obra, fruto de varios años de investigación, desciframiento y cotejo, que constituye un aporte a la historiografía cubana.
 Ilustrado con facsímiles de los diarios y fotos de objetos personales, el libro incluye significativos documentos sobre la figura del Padre de la Patria, entre los que se destacan la transcripción fiel de dos diarios que testimonian las experiencias de la última etapa de su vida hasta su caída en San Lorenzo, una cronología de Céspedes, el Expediente Universitario y cartas de Ana de Quesada-su esposa- a Manuel Sanguily. Prólogo: Hortensia Pichardo.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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Cuba: Crónicas de la Guerra




Querid@s lectores/as y estudios@s de nuestra Historia: 

   Ha sido una tarde históricamente apasionante, donde las estanterías de mi 'biblioteca cubana'  han ido quedando bien provistas, de los libros que a mi me gustan, para cuando arrecien tiempos de sequía librera.
 Si me quieren acompañar... ¡¡pasen y lean!!

CUBA: CRÓNICAS DE LA GUERRA
José Miró Argenter

Instituto Cubano del Libro
Editorial de Ciencias Sociales
La Habana, Cuba. 1970
762 páginas.

José Miró Argenter (1851-1925). Periodista de origen español, incorporado a la lucha por la independencia de Cuba desde el inicio de la Revolución de 1895 hasta su conclusión en 1898. Autor de uno de los diarios de campaña más célebres de esa gesta, Crónicas de la guerra, cuyo protagonista fue Antonio Maceo.

Nació en Sitges, Cataluña (España), el 4 de marzo de 1851. Cursó el bachillerato en Barcelona, donde se graduó en 1869. Hizo estudios de periodismo. En España participó en una de las últimas guerras carlistas, en la cual obtuvo el grado de teniente y el cargo de jefe de compañía. En 1874, mientras en Cuba acaecía la Guerra de los Diez Años, José Miró Argenter decidió trasladarse a la Isla, con el objetivo de establecerse definitivamente en la ciudad de La Habana.
Dos años más tarde pasó a la ciudad oriental de Santiago de Cuba, en la que tomó nueva residencia. El 8 de mayo de 1878 tuvo la oportunidad de conocer personalmente al mayor general mambí Antonio Maceo, en un banquete de despedida que se le ofreció antes de que abandonara el país, al finalizar la Guerra de los Diez Años.

Durante el período revolucionario cubano conocido como la Tregua fecunda o reposo turbulento (1878-1895), Miró Argenter se incorporó a algunas actividades conspirativas; así, participó desde la región oriental en el Plan Gómez-Maceo, desarrollado entre 1884 y 1886. Fue un conspirador activo en los años previos al estallido de Guerra de Independencia, nueva insurrección iniciada el 24 de febrero de 1895.

En esos años desarrolló una importante labor periodística en la provincia de Oriente, con la cual promovió la continuidad y el arraigo de los sentimientos patrióticos de los cubanos, con vistas al inicio de un nuevo estallido independentista. Por ello, y como consecuencia de un artículo suyo que apareció en La Nueva Era, fue desterrado de Santiago de Cuba con destino a Holguín, donde tuvo a su cargo la dirección de La Doctrina, en 1887. Hacia 1893 dirigió en Manzanillo El Liberal. Por la beligerancia de sus artículos de prensa fue condenado a prisión en Santiago de Cuba.

Al estallar en 1895 la Guerra de Independencia se incorporó a la lucha, con los grados de coronel, desde el primer día, al frente de un contingente de combatientes provenientes de la ciudad de Holguín. Intervino en acciones militares como las de Ciego La Rioja, Los Marcanos y Ojo de Agua. Una vez llegado Antonio Maceo -el Titán de Bronce- a Oriente, en expedición del 1o de abril del 95, le ratificó a Miró Argenter su grado de coronel, y lo incorporó de inmediato a su Estado Mayor.
En tal condición, el 13 de julio de 1895 participó en el célebre combate de Peralejo. Por su actitud de entonces fue propuesto para el grado de general de brigada. El primer Consejo de Gobierno, órgano civil y legislativo de la revolución, sancionó la propuesta de ascenso, y días después se le promovió a jefe del Estado Mayor de la columna invasora que dirigía Antonio Maceo con el objetivo de invadir el occidente de la Isla. El contingente inició su marcha el 22 de octubre de 1895, y Miró Argenter acompañó a Maceo de toda la campaña.

El 3 de diciembre de 1895 se destacó en el combate de Iguará. En la campaña de Pinar del Río lo hizo en los combates de La Lechuza, Cacarajíacara, El Rubí y La Gobernadora. Fue uno de los hombres que escoltó al lugarteniente general Maceo cuando cruzó la trocha militar española Mariel-Majana, al este de Pinar del Río, con el propósito de regresar al centro y el oriente para reunirse con el general en jefe Máximo Gómez.

El 7 de diciembre de 1896 resultó herido en el combate de San Pedro, en las cercanías del poblado de Punta Brava -en la provincia de La Habana-, donde cayó Antonio Maceo. A pesar de sus lesiones, Miró Argenter puso a buen recaudo, en El Cacahual, el cadáver de su jefe, así como los documentos del Cuartel General.

Un año antes había sido propuesto, por su conducta en el combate de Mal Tiempo (15 de diciembre de 1895), para el grado de general de división, que le fue concedido solo al final de la contienda por el segundo Consejo de Gobierno. Este hecho lo convirtió en el primer oficial que llegó a tal grado con carácter retroactivo en esa gesta.

Abatido moral y psíquicamente por la pérdida de su valeroso jefe, estuvo sin ubicación definitiva en el Ejército Libertador. Realizó frecuentes desplazamientos por las regiones de Camagüey y Manzanillo, donde mostró poca actividad hasta el fin de la contienda.

El 23 de enero de 1899, iniciada la Primera ocupación militar de Estados Unidos en Cuba, fue nombrado inspector del Departamento Oriental. También se desempeñó como secretario de la Junta Liquidadora del Ejército Libertador. Durante los primeros años de la república, residiendo en la ciudad de La Habana, se encargó del archivo del ejército mambí.

Dedicó varios años al ejercicio del periodismo y la historia. Dirigió en Manzanillo el periódico La Democracia (1898), y en San Luis trabajó como redactor de El Cubano Libre. En 1905 se hizo cargo en La Habana de Vida Militar, y colaboró en El Fígaro entre 1902 y 1918. Fue también periodista del conocido Diario de la Marina.

El mejor fruto de su quehacer intelectual fue la obra testimonial Crónicas de la guerra -publicada por primera vez en 1909 y con varias reediciones a lo largo del siglo XX-; una prolija relación de acciones militares y de sus experiencias personales, que escribió entre 1899 y 1909. Crónicas de la guerra constituye uno de los más valiosos e informativos diarios de la llamada literatura de campaña de Cuba, que narra y describe la acción invasora desde octubre de 1895 a enero de 1896, y la campaña en el occidente cubano del general Maceo, además de ofrecer una de las versiones más completas, a la vez que polémicas, sobre la caída en combate del Titán de Bronce. En sus páginas Miró Argenter consagró para la historia nacional la figura del bravo luchador oriental, contribuyendo a la construcción de la imagen de Maceo consagrada por la tradición. La obra es de lectura obligada para los interesados en el estudio de las guerras de independencia cubanas.

José Miró Argenter integró, en condición de miembro, la Academia de la Historia de Cuba.
Retirado de la vida pública y política, murió en la ciudad de La Habana el 2 de mayo de 1925.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
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       José Martí
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Diario de campaña



Querid@s lectores/as:  Por aquí sigo esta tarde clasificando ¡y disfutando! de mis libros de Historia de Cuba.  Ya saben...  ¡¡pasen y estudien!!

DIARIO DE CAMPAÑA
Máximo Gómez

Centenario 1868
Instituto Cubano del Libro,
La Habana, Cuba. 1968
409 páginas.


 Al conmemorarse el centenario de la Guerra de los Diez Años, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio “La Demajagua” el 10 de octubre de 1868, nuestro pueblo evoca con profunda admiración y respeto a sus grandes dirigentes y a las masas de campesinos, esclavos y otros sectores explotados que dieron nacimiento al ejército libertador.
 Nuestra primera guerra por la independencia tuvo su origen en la opresión económica, política y social en que habían hundido la dominación colonial española a todo el país. Fue encabezada por los terratenientes más radicales de las provincias orientales y por la naciente burguesía criolla, quienes seguían entonces, en aquella etapa histórica, los intereses del futuro desarrollo de Cuba.
 En el curso de la guerra se incorporaron a la dirección de la lucha armada hombres de verdadera extracción popular, cuyos símbolos más altos fueron Máximo Gómez y Antonio Maceo.

Se incluye en este volumen, como Apéndice, las páginas del Diario de Martí, aparecidas entre los documentos de Máximo Gómez, las cuales recogen los últimos días del Apóstol junto al héroe de la Guásimas. El inolvidable jefe guerrillero Ernesto Che Guevara diría al recordar a aquellos fundadores:“Todas las frases de Antonio Maceo, como las de Martí o Gómez, son aplicables hoy a esta etapa de lucha contra el imperialismo, porque toda su vida y su obra, y el final, no es más que un jalón que marca el mismo largo camino de liberación de los pueblos.”
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       José Martí
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La Marina de Guerra en Cuba (1909-1958)




Querid@s lectores/as y estudios@s de nuestra Historia: 

   La ordenación de libros de este viaje va tocando a su fi, ya voy llegando a esos libros de Historia que tanto me gustan; si, esos mismos donde me encontrarán refugiado cuando no haya novedades en libros cubanos en la librería de mi ciudad.
   Aquí tienen el libro... ¡¡pasen y estudien!!

LA MARINA DE GUERRA EN CUBA (1909-1958) -Primera Parte-
Milagros Gálvez Aqguilera

Editorial de Ciencias Sociales
La Habana, Cuba. 2007
326 páginas.

   Con este volumen asistimos al primer libro sobre la marina de guerra en Cuba, su organización y desarrollo en la época neocolonial desde que esta institución surge en el año 1909 hasta 1958.
   La investigadora Milagros Gálvez Aguilera aborda una temática poco tratada por la historiografía cubana; que se adentra en los documentos de la época y devela todo lo relacionado con la estructura, el funcionamiento, la organización, los efectivos, el mando militar y las fuerzas operacionales, así como, las instalaciones terrestres con las que contó la armada cubana.
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       José Martí
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Hotel Nacional. Revelaciones de una leyenda


Querid@s lectores/as:

 ¿Qué tal un desayuno en el Nacional? Bueeeeeno, no se si nos alcanzará para tanto, pero al menos si podremos desayunar con libros? La mesa esta servida... en torno a las leyendas del Hotel Nacional de Cuba. ¡¡Pasen y lean!!

HOTEL NACIONAL DE CUBA
REVELACIONES DE UNA LEYENDA
Luis Báez y Pedro de la Hoz

Editorial Capitán San Luis
La Habana, Cuba. 2011
261 páginas.

-Vean esta ilustrada reseña capturada en la Red-

Tras la leyenda del Hotel Nacional de Cuba
Fecha: 2012-04-17Fuente: Cubarte.

(Portada del libro).
Portada del libro.

Si hay algún hotel en la Isla del que, a través de los años, se ha hablado y escrito mucho ha sido del insigne Hotel Nacional de Cuba. Podemos atrevernos a decir que el Nacional fue centro de cuanto género literario y periodístico han querido los autores incursionar. Una vez más el público lector tiene la oportunidad de leer páginas actualizadas y enriquecidas acerca del HNC el cual se encuentra entre los 8 que poseen similar estructura en el mundo.
Bajo la aguda mirada de los periodistas cubanos Luis Báez y Pedro de la Hoz, la editorial Capitán San Luis ofrece a los lectores el título Hotel Nacional de Cuba. Revelaciones de una leyenda, quien ha tenido además el privilegio de contar dentro de su equipo con la edición de Ana María Muñoz Bachs, Premio Nacional de Edición 2002, el Premio Nacional de Diseño de Libro 2002 Francisco Masvidal y la realización de Lourdes Guirola.
El volumen de 263 páginas se nos presenta con un diseño de indudable buen gusto. Se abre el libro tras la imagen de un clásico timbre de hotel como para invitar o llamar la atención del lector y así "reclamar a una persona de la carpeta para que nos permita hospedarnos en una de sus habitaciones"... imaginariamente tocamos el timbre y comenzamos la lectura del libro. Después nos tropezamos con una llave "que nos abre la puerta" hacia el breve prólogo a cargo de Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad y con mérito bien ganado para adelantarnos el éxito de sus páginas.
A partir del año 1930 comienza la leyenda y continúa tras 16 capítulos apoyados cada uno con fotografías excelentemente conservadas y expuestas como si fueran tomadas de un álbum con esquineros que denotan el paso del tiempo guardado en imágenes históricas.
Estrellas de Hollywood como Ava Gardner, Frank Sinatra, Marlon Brando, Errol Flynn, y figuras políticas como Winston Churchill han disfrutado del confort y glamour de esta maravilla de la hotelería cubana, Monumento Nacional declarado Memoria del Mundo por la UNESCO.
A las conocidas figuras que anduvieron por sus habitaciones y salones se agregan en esta primera edición nuevos nombres enmarcados en narraciones bien documentadas. Llama la atención la foto que muestra las primeras piedras colocadas para su construcción, los personajes mafiosos que tuvieron a bien llamar al HNC como su cuartel y las benditas imágenes de Fidel cuando llegó al Hotel, las cuales apoyan todo lo acontecido después del triunfo de la Revolución y que son recogidas en unos de sus capítulos bajo el intencional título...Y mandó a parar.
De mucho valor fue el testimonio aportado por antiguos empleados del Hotel y de la historiadora Estela Rivas. Pero sobre todo, lo que cuenta su gerente general Antonio Martínez, quien desde hace ya 14 años dirige la institución. El libro cierra con una entrevista a Martínez quien declara sabiamente que pudo notar la diferencia del HNC con respecto a otros hoteles por la intensidad de sus acontecimientos.
El afán de los autores por actualizar los nombres de los nuevos huéspedes proporciona atractivo y sorpresa a las páginas del libro debido a la discreción que solicitan algunos de los visitantes una vez llegados a Cuba. Les adelanto algunos nombres famosos como Eugene Karpersky, los cineastas Michael Moore y Steven Spielberg, el músico Peter Frantomp, además de Kevin, uno de los integrantes del gustado grupo Back Street Boys.
El libro Hotel Nacional de Cuba. Revelaciones de una leyenda es uno de los textos que se le leen "de un tirón". Sus estampas constituyen una muestra del quehacer de la institución muy relacionado con la vida soical, política y cultural y, que por demás, nos llena de orgullo el tenerlo. Mas no dude que dentro de algunos años vuelva a tener otra edición con nuevas leyendas.
Imágenes: Cortesía de la autora e Internet.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
 
       José Martí
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Cubanía y españolidad de José María Chacón y Calvo



Querid@s lectores/as:   Aquí tenemos a otro de nuestros eruditos, como era de esperar injustamente olvidado y maltratado por las editoriales. Sin más comentarios...  y sin más preámbulos permítanme presentarles a Don José María Chacón y Calvo.

CUBANÍA Y ESPAÑOLIDAD
 DE JOSÉ MARÍA CHACÓN Y CALVO
Selección de Salvador Bueno

Editorial Letras Cubanas
La Habana, Cuba. 1994
182 páginas.

-Extractos de la nota preliminar y el prólogo del libro-

   Constituye la presente selección, que no pretende ser una antología, un modesto homenaje a las tareas crítica e investigadora realizada durante más de medio siglo por José María Chacón y Calvo.
   Por su contenido puede advertir el lector como están intimamente enlazados, aun en un mismo trabajo, los temas españoles y cubanos con un amoroso sentido abarcador que determina el perfil de la actividad intelectual de este preclaro hispanista y americanista.

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    Durante más de cincuenta años , José María Chacón y Calvo fue una de las personalidades descollantes de la cultura cubana en el siglo XX. Se le estima como la figura más relevante en los ámbitos de la investigación literaria en la llamada "primera generación republicana" de la que ra uno de sus autores más jóvenes.  En este sentido su obra, según José Antonio Portuondo, "ofrece el más alto ejemplo de acuciosidad y severidad científica entre nosotros". 
  Incansable investigador, su fecunda tarea en archivos y bibliotecas la volcó en numerosos folletos, monografías y estudios publicados en revistas especializadas de Cuba España y otros países.
   En los años postreros de su existencia  persistía en sus quehaceres en la Biblioteca Nacional José Martí. No fue de menor importancia el papel que desempeñó como promotor de la cultura nacional.

 -Biografía-

José María Chacón y Calvo (1892-1969). Notable hispanista cubano, estudioso y animador de la cultura cubana mediante una pluralidad de facetas profesionales.

Sexto y último Conde de Casa Bayona, José María Chacón y Calvo nació en la antigua villa de Santa María del Rosario el 29 de octubre de 1892. Estudió en el colegio de los jesuitas de Fordham, en los Estados Unidos de América, pero concluyó su enseñanza primaria en La Habana, en el Colegio de Belén. Concluyó el bachillerato en 1911 en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Ese mismo año fue uno de los fundadores de la Sociedad Filomática, que lo impulsó por el camino de la investigación, de la crítica y, de manera especial, de la promoción de la cultura, un empeño al que dedicó sus más importantes esfuerzos profesionales. En 1913 pronunció una conferencia sobre “Los orígenes de la poesía en Cuba”, que inicia su extensa bibliografía crítica. Desde entonces mostró predilección por ese género e interés por realizar arqueología cultural en relación con el hispanismo, vía por la cual se acercó de manera fundacional a la comprensión de las letras cubanas y de su savia popular, romancera.


Se graduó de Doctor en Derecho (1913) y en Filosofía y Letras (1915) en la
Universidad de La Habana. Fue abogado consultor de la Secretaría de Justicia. En 1918 pasó a desempeñarse como secretario de la Legación de Cuba en Madrid. Dio conferencias en el Ateneo de esa ciudad y fue electo vicepresidente de su Sección Iberoamericana. Por entonces, ofreció conferencias en la Cátedra Francisco de Vitoria de la Universidad de Salamanca y, además, colaboró en la Revista de Filología Española e investigó en los Archivos de Indias y de Simancas. Comenzó una fructífera relación de trabajo bajo el magisterio de Ramón Menéndez Pidal, quien incidió en su trayectoria como crítico. En sus ensayos Hermanito menor (1919) y Ensayos sentimentales (1922) se reconoce la huella de Azorín y de Gabriel Miró. En general, tuvo una relación muy fructífera con algunas de las más importantes figuras intelectuales españolas de la época: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Unamuno, García Lorca, Alberti, Gregorio Marañón, Manuel de Falla, Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors…, figuras sobre las que escribió interesantes críticas y evocaciones; con su prestigio intelectual apoyó a los jóvenes de la Generación del 27.

De regreso a Cuba, fue elegido director de la Sociedad de Conferencias (1923), donde se destacó en la difusión de la literatura nacional –especialmente en su segunda época. Fue cofundador de la Sociedad de Folklore Cubano. A su libro El documento y la reconstrucción histórica (1929) se le acredita un notable valor metodológico. Publicó estudios valiosos sobre destacados intelectuales cubanos:
Gertrudis Gómez de Avellaneda, Félix Varela, Juan Clemente Zenea y otros. Los dedicados a José María Heredia constituyen su aporte más valioso en este sentido; sobre Heredia estudió casi todas las facetas de su obra y vida y se convirtió en uno de sus más importantes exégetas. 

En 1934 se le designó Director de Cultura, en la Secretaría de Educación, cargo que ejerció, con una breve interrupción por una estancia en España, hasta 1944; creó la Revista Cubana y los Cuadernos de Cultura, y colaboró en la publicación de libros de importantes intelectuales cubanos. Representó a Cuba en el XXVI Congreso Internacional de Americanistas, celebrado en Sevilla (1935), en calidad de vicepresidente.

Fue profesor visitante de Middelbury College (1944) y de la Columbia University. Desempeñó la cátedra de literatura cubana en la Universidad Católica de Villanueva (1946-1961). Asimismo, fue miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, cuya vicepresidencia ocupó por algún tiempo, y de la Academia de la Historia de Cuba. Fue electo director de la
Academia Cubana de la Lengua, en cuyo Boletín publicó distintos trabajos, y presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de La Habana.

Numerosas publicaciones seriadas, las más prestigiosas de la cultura cubana de entonces, lo tuvieron como colaborador: El Fígaro, El Mundo,
Diario de la Marina (en este periódico tuvo una sección fija en la que dio a conocer numerosos trabajos que expresan sus preocupaciones e ideas literarias y culturales), Revista Bimestre Cubana, Revista Cubana, Cuba Contemporánea, Universidad de La Habana y Revista Lyceum. Alcanzó prestigio como compilador y prologuista; a él se deben Las cien mejores poesías cubanas (Madrid, Editorial Reus, 1922), la selección y prólogo de la colección de prosas de José María Heredia titulada Revisiones literarias (La Habana, Publicaciones del Ministerio de Educación. Dirección de Cultura, 1947), y la de poemas de José Joaquín Palma, Poesías (La Habana, Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, 1951). Bajo su cuidado y con prólogo suyo se editaron las obras de Manuel de la Cruz y Fernández (Madrid, Saturnino Calleja, 1924-1926, 7 v).

Cultivó la prosa poética y la poesía (sobre esto último, Félix Lizaso apunta que durante su juventud había escrito versos que reuniría después en un volumen con el título sugestivo de De mi fracaso poético, aunque nunca llegaría a publicarlo. A lo largo de su vida ofreció múltiples conferencias en Cuba y el extranjero.

No fue un creador adscrito a grupos o movimientos. No fue minorista, aunque se mantuvo atento a la obra de las figuras vinculadas a este grupo que pretendían desperezar las letras de la Isla y colaboró en la revista Cuba Contemporánea y la
Revista de Avance. Tampoco fue origenista, pero reconoció el importante papel de José Lezama Lima, Cintio Vitier y el resto de los creadores vinculados a la revista origenes. La crítica y la historiografía lo estiman como una de los investigadores literarios más relevantes de toda la historia intelectual cubana. José Antonio Portuondo dijo de él: “ofrece el más alto ejemplo de acuciosidad y severidad científica entre nosotros”.
Se ha insistido en el apoliticismo de Chacón. Fue partidario de la “neutralidad de la cultura”, y actuó de manera consecuente con esa postura, sobre todo en su periodo como Director de Cultura en Cuba, que puso a prueba su honesta entrega profesional, ajena a la politiquería de entonces. Ello condujo a Cintio Vitier a considerar que para Chacón, la neutralidad era el camino escogido de acuerdo a sus circunstancias para la continuidad de la cultura. No obstante, su estancia en España durante la Guerra Civil le posibilitó ayudar a salir de la península a algunos renombrados intelectuales con rumbo a Cuba y a otros lugares de América; apoyó al combatiente revolucionario
Pablo de la Torriente Brau y a otros compatriotas en medio de los trágicos sucesos españoles.
Murió en La Habana el 7 de noviembre de 1969. La cultura cubana debe a José María Chacón y Calvo una sólida obra de investigación y promoción de la cultura en pro del desarrollo y el mejor conocimiento de la Isla y de sus ramificaciones y contactos con la cultura española.


La Virgen de la Caridad. Historia y etnografía


Querid@s lectores/as y estudios@s de nuestra Historia

Otra dosis de devoción, a cargo de uno de nuestros más distiguidos sabios.
Con todos uds. Don Fernando Ortiz  ¡¡Pasen y lean!!

LA VIRGEN DE LA CARIDAD DEL COBRE:
HISTORIA Y ETNOGRAFÍA
Fernando Ortiz

Fundación Fernando Ortiz
Instituto de Literatura y Lingüistica
Sociedad Económica de Amigos del País
Oficina del Historiador de la Ciudad.
La Habana, Cuba.
Primera edición: 2008
Primera reimpresión: 2012
271 páginas + Anexo fotográfico.


-De la contracubierta del libro-


La Virgen de la Caridad del Cobre: Historia y etnografía, se inscribe en la lista de textos orticianos que incursiona, una vez más, en los orñigenes y dinámicas foramtivas del pueblo cubano.

Los manuscritos, inéditos por más de setenta años, fueron objeto de una minuciosa y pociente investigación del doctor José Antonio Matos Arévalos hasta convertirlos en un libro cuyo propósito, según el propio Ortiz declara “has sido conocer a la Virgen de la Caridad del Cobre, tal como vive en el alma popular de Cuba, ya con la pureza más ortodoxa que desea la Iglesia Católica, ya con los antecedentes paganos que en ella perduran o con las coloraciones negras que la han amulatado y traido a las capas populares”

Este libro, que se distingue por su originalidad, propiciará renovadas interrogantes y contrapunteos de opiniones, acaso creados intencionalmente, para que se detenga la sed por el conocimiento de la cultura local y universal. Y aunque no fue una obra terminada por Fernando Ortiz, perdurará como ensayo histórico, con el único propósito de descubrir los sedimentos y floraciones de las tradiciones cubanas.


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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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Crónicas caribeñas


Querid@s lectores/as:   Me complace volver a incorporar a mi biblioteca cubana a otro de nuestros Grandes Clásicos, sobradamente conocido de todos uds. Aquí lo tienen... ¡¡pasen y lean!!

CRÓNICAS CARIBEÑAS
Alejo Carpentier
Selección y prólogo:
Emilio Jorge Rodríguez

Fundación Alejo Carpentier
Editorial Letras Cubanas
La Habana, Cuba. 2012
429 páginas.

Crónicas caribeñas

por: Alejo Carpentier, selección y prólogo de Emilio Jorge Rodríguez.
Editorial: Editorial Letras Cubanas
Crónicas caribeñas reúne una selección de textos de Alejo Carpentier donde aborda diversos temas relacionados con esta región, a partir de sus colaboraciones periodísticas en disimiles órganos de prensa, desde 1922 hasta 1980. En ellos se manifiesta su interés por los autores, su indagación en la cultura afrocaribeña y su sostenido afán por mantenerse actualizado para profundizar en las peculiaridades de ella y establecer víncunlos de afinidad y comparación. Desborda asi los limites nacionales para demostrar los estrechos lazos de relación entre las diversas islas y tierra firme, que conforman, con sus similitudes y diferencias, una unidad mayor.

 Llama la atención cómo confronta el universo cultural caribeño e hispanoamericano, y expresa la necesidad de buscar vias de integración, más allá de los idiomas, pues aunque estos son portadores de cultura, existe en la región vivencias históricas, experiencias similares que unen a estos paises.
Por ello, el investigador y ensayista Emilio Jorge Rodriguez —a cuyo cargo estuvo la selección y el prólogo del libro— destaca lo avanzado que resulta, para la época, la visión de Carpentier, pues no solo se oponia a «los esquemas de delimitaciones lingüisticas en la región, sino que adelantaba una articulación insular-continental». Desfilan por estas páginas los paises del Caribe de la mano de un ser apasionado por nuestro mundo, y al finalizar la lectura le agradecemos este momento de paz en el que nos hemos encontrado con nosotros mismos, ahora, en un universo mayor.
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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Héctor Zumbado: Riflexiones y más




Querid@s lectores/as:  Y hablando de nuestros personajes muy queridos, aquí tenemos a este genio cubano que no necestita presentación.
 Él ha sido uno de los principales motivos que me llevan a considerar este reciente viaje a La Habana como uno de los más literariamente satisfactorios que he realizado; pues en esta ocasión he tenido la agradable sorpresa de encontrar 4 de sus libros; insólito hallazgo pues tanto las editoriales como las "autoridades culturales" cubanas siguen haciendo oídos sordos a la necesaria y urgente reedición de la obra completa de Héctor Zumbado.
  Aquí están los cuatro títulos que me han hecho tan feliz... ¡¡pasen y lean!!

-¡Esto le Zumba!
-El american way
-Prosas en ajiaco
-Riflexiones (2)

Con en tiempo -y aunque sea en librerías de uso- me gustaría conseguir la ¡¡difícil misión!! de la obra completa de este genio.
 De momento veamos las fichas bibliográficas de estos cuatro ejemplares:



¡ESTO LE ZUMBA!
H. Zumbado

Editorial Letras Cubanas
La Habana, Cuba. 1981
126 páginas.

-De la contracubierta del libro-

    Con ¡Esto le zumba! H. Zumbado se confirma como uno de los talentos humorísticos más sobresalientes de la actualidad; brindándonos, en estos cuentos y relatos, toda la agudeza sarcástica de que ha hecho gala en múltiples ocasiones, como narrador y periodista.

   Orientada hacia la erradicación de aberraciones sociales, algunas de ellas latentes aún hoy, su crítica satírico-costumbrista se nos manifiesta aquí con el mismo gracejo y con la misma espontaneidad que caracterizan a casi toda su obra publicada, sumergiéndonos  -entre sonrisas y carcajadas-  en eso que él denomina un estado riflexivo.


EL AMERICAN WAY
H. Zumbado

Editorial Orbe
La Habana, Cuba. 1981
159 páginas.

-De la contracubierta del libro-

   Los años que vivió H. Zumbado en los Estados Unidos lo hicieron más viejo, pero también "menos bruto".  
   Allí se pudo dar cuenta de muchas cosas que las crónicas incluidas en El american way nos ofrecen con fina ironía.
   Entre risas, este libro nos muestra la verdadera cara del modo de vida de un país cuyo sistema social "a estas alturas del siglo XX, huele un poco a queso rancio y a escombro imperial romano.

PROSAS EN AJIACO
H. Zumbado

Editorial Letras Cubanas
La Habana, Cuba. 1984
269 páginas.

   Artículos, crónicas, reportajes e informaciones se mezclan con ensayos, cuentos, poesías y obras teatrales, para conformar Prosas en ajiaco.
   La obra, de narraciones espontáneas, satíricas, con recirsos linguísticos de singular gracia, de un eminente carácter anecdótico, invita a reir y, simultaneamente, a meditar, o lo que es igual, a la "Riflexión". 
   Según  expresa Zumbado, el se empeña en "escribir..., resumir, reflejar... lo que dice la gente... con la intención seria de decir cosas serias con una sonrisa".

RIFLEXIONES (2)
H. Zumbado

Ediciones Unión
La Habana, Cuba. 1985
203 páginas.

   Después del resonante éxito que obtuviera el año pasado con la edición de sus Riflexiones, H. Zumbado nos brinda ahora una segunda recopilación de las popularísimas estampas humorísticas que tanto deleitaron a nuestro público lector cuando fueron publicadas en el períodico Juventud Rebelde.
   En este segundo tomo, sus admiradores disfrutarán de nuevo de la aguda ironía, la gracia criolla y la comicidad que siempre han caracterizado lo mejor de su producción.
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Ser bueno es el unico modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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Deja que te cuente de Bola


Querid@s lectores/as: Hoy hemos empezado nuestra jornada bibliotecaria de un modo espectacular y así lo dedicamos a este muy querido personaje del espectáculo cubano.


DEJA QUE TE CUENTE DE BOLA
Ramón Fajardo Estrada

Instituto Cubano del Libro
Editorial Oriente
Santiago de Cuba
Cuba 2011
311 páginas
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BOLA DE NIEVE: Si pudiéramos quererte...

Reinaldo Cedeño Pineda
Presentación del libro Deja que te cuente de Bola de Ramón Fajardo
Estrada en la peña Letras Compartidas. Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba, 16 de diciembre de 2011.
“[…] No tengo voz; si acaso de vendedor de mangos […] yo digo lo que la canción tiene por dentro […] lo interior, aquello en que uno cree íntegra, radicalmente”. Así declara a la prensa neoyorquina, Ignacio Jacinto Villa Fernández en 1956.
A un ilustre periodista cubano, Ciro Bianchi, dirá el pianista y compositor catorce años después: “La música y yo somos uno. Es lo único que me gusta. El único gran placer que experimento es hacer o sentir música”.
Seleccionadas ambas frases, escrutadas palabra a palabra, Bola de Nieve revela como en espejo biselado, el drama y la pasión de su existencia. Su apego al piano y a su modo de decir, que estarán salvándole cada minuto, compensándoles las desgarraduras que su condición de negro y homosexual, y su belleza esquiva le dejaron a lo largo del camino.
Porque, el libro de Ramón Fajardo Estrada, no es únicamente el paseo por la carrera que llevó a este humorista del piano y su “alegría terrestre” (tal como dijera Pablo Neruda) a buena parte del mundo; no es la mera relación de la leyenda, resulta la exploración de un carácter.
El autor no tiene a menos, referirnos el debut de Ignacito en un cine habanero, a los trece años. Una andanada de huevos y tomates le recibe: “La muchachada exclama a grito pelado: ¡Bola de Nieve, loca! ¡Negro gordo!”… pero el talento es como el agua atrapada, sabe hallar el cauce. Y llegarán los aplausos, ora en Buenos Aires o México, ora en Nueva York, en París, en China, en Moscú. Fajardo nos presenta a un artista completo que va acrisolando su estilo, creciendo como compositor, preguntándose a sí mismo.
 Aquel apodo de Bola de Nieve que asaetaba al niño rollizo color azabache, se convierte en su nombre artístico por obra de Rita Montaner. Así lo presenta en el Teatro Politeama de México en 1933. Así se quedó. Fue un bautizo feliz, mas no siempre estuvo de acuerdo el autor de Si me pudieras querer.
 Se resignó, lo fue aceptando finalmente, cuando la mofa infantil se transformó en reverencia.
En las páginas de nos asomamos al ámbito familiar, a su madre Inés y a la entrañable abuela Mamaquica, a la casona de tertulias y comidas, a su “guanabacoaísmo” ―término de factura propia―; a los encuentros y desencuentros con Rita Montaner ―indomable y polémica―; a sus largas temporadas con el maestro Lecuona; a la influencia del profesor y guitarrista santiaguero Vicente González Rubiera (Guyún), a quien confiaba la revisión técnica de sus partituras. Y, por supuesto, asistimos a sus veladas en el Monseigneur.
Ramón Fajardo Estrada (Bayamo, 1951) es un investigador que nos tiene acostumbrados a la precisión de las fechas, a la riqueza del detalle. Así lo había hecho en su libro sobre María de los Ángeles Santana, y visto el esbozo, habrá que esperarlo también en su anunciada propuesta sobre Ernesto Lecuona.
Fiel a su enjundia, nos sumerge esta vez en el mundo cultural que rodea al Bola y nos entrega, como al paso, los programas de conciertos con figuras debutantes o famosas ―Esther Borja, Pedro Vargas, Toña La Negra o la propia María de los Ángeles ―, los sucesos de la radio y el cine, las críticas de la prensa, las letras de las canciones y un material gráfico inestimable.
Conmueven las últimas páginas de este volumen. El sueño premonitor de su muerte en México y el día terrible: Luis Medina, amigo mexicano del Bola lo aguarda para el desayuno, pero extraña su tardanza. Toca a la habitación con respeto, mas no hay respuesta. Empuja la puerta. Bola parece dormido. Insiste, lo sacude; pero todo es inútil. Es un aciago 2 de octubre de 1971.Al trasladar sus restos días después a La Habana, Miguel Barnet dejó caer sobre su ataúd un papel con su poema Oriki para Bola de Nieve.
La Editorial Oriente en el centenario del natalicio de Ignacio Jacinto Villa Fernández acunó este libro en su nueva edición, de manos de un colectivo encabezado por dos damas: la editora Asela Suárez y la diseñadora Marta Mosquera. Yo sé de sus desvelos.
  ¡Ay Bola, si pudiéramos quererte!
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
 
       José Martí
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El Teatro América y su entorno mágico


 


Querid@s lectores/as:  Entre tanto libro, de vez en cuando conviene salir a dar una vuelta, y qué mejor que salir al teatro. Acompáñenme. ¡¡Pasen y vean, la función va a empezar!!

EL TEATRO AMÉRICA Y SU ENTORNO MÁGICO
Pedro Urbezo

Edición especial en los 70 años del Teatro América
Primera edición: abril 2011
198 páginas

EL TEATRO AMÉRICA Y SU ENTORNO MÁGICO

En sus más de doscientas páginas, el lector percibe —con meridiana claridad— los resultados de la exhaustiva investigación histórica y periodística llevada a cabo por el escritor e investigador habanero Pedro Urbezo.
Por: Jesús Dueñas Becerra
              
En sus más de doscientas páginas, el lector percibe —con meridiana claridad— los resultados de la exhaustiva investigación histórica y periodística llevada a cabo por el escritor e investigador habanero Pedro UrbezoEl escritor e investigador habanero Pedro Urbezo es el autor del libro El teatro América y su entorno mágico, publicado por la editorial colombiana Artes Gráficas Industriales Ltda., en homenaje al septuagésimo aniversario de la fundación de ese templo de la cultura caribeña, donde se proyectó lo mejor de la filmografía insular y foránea y actuaron —y actúan— figuras cubanas y extranjeras de talla excepcional.

Dicho volumen se estructura sobre la base de cinco grandes capítulos: Los inicios (I); El circuito América (II); Nace una industria (III); Continúa la tradición (IV); Hacia el nuevo milenio (V); Epílogo; Bibliografía; y Agradecimientos.

En sus más de doscientas páginas, el lector percibe —con meridiana claridad— los resultados de la exhaustiva investigación histórica y periodística llevada a cabo por el también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y basada —fundamentalmente— en los hallazgos de la prensa plana de la época, en los programas cinematográficos y artísticos, que el guionista de la teleserie Los tres Villalobos conserva cual gemas de incalculable valor, así como en testimonios orales y en textos publicados durante la República (1902-1958) y posterior al triunfo revolucionario (1959).

El autor reseña los antecedentes históricos del teatro América desde que la actual calle Galiano (o Avenida de Italia), “una de las más céntricas de La Habana hacia la década de los años cuarenta del siglo diecinueve, [en que] surgió al extenderse la población y construirse nuevos caminos y calzadas desde la Plaza de Armas hasta el campo”.
En dichas áreas, “se levantaron rústicas edificaciones que le dieron tamaño y forma a esa calle”,  que después de la construcción por la empresa Valcarce del circuito (luego cine-teatro) América devendría punto focal o eje central de la cultura cinematográfica y artística en la popular arteria capitalina.

Con el discurrir del tiempo, surgió la comercialización, y con ella, las grandes tiendas por departamentos y fue así cómo se erigió, en la primera década de los años cuarenta del pasado siglo, el colosal edificio América, el cual albergara en los bajos de esa joya de la arquitectura cubana contemporánea al cine-teatro del mismo nombre, y posteriormente, al desaparecido cine Jigüe(antes Radio Cine y hoy Casa de la Música Habana).

En El Teatro América…se describe —con lujo de detalles— la evolución de ese coloso de la Ciudad de las Columnas, desde el momento mismo de su apertura, en 1941, hasta que desapareciera como sala oscura y se convirtiera en el teatro de variedades que hoy es y será.
De acuerdo con los datos registrados en el archivo de Urbezo, por el escenario del Teatro Américahan desfilado —desde 1978 hasta el 2010— trescientos cuarenta y seis actores y actrices nacionales, dieciséis dúos, doce tríos, dieciocho cuartetos, ciento sesenta y dos compañías artísticas, orquestas, conjuntos y agrupaciones musicales, así como veinte compañías humorísticas de todo el archipiélago cubano. En ese mismo período, actuaron ciento un artistas extranjeros, dos dúos, dos tríos y cuarenta y seis agrupaciones y compañías del exterior.

Finalizo con una invitación a quienes deseen conocer el “secreto” que rodea al “Fantasma”, que se oculta en los sótanos del teatro América, y una cita de Pedro Urbezo, que se explica por sí sola:
“El vetusto teatro América (…), y la joven Casa de la Música Habana son el presente y el futuro, dignifican la Cuadra de Galiano, entre Neptuno y Concordia, que el tiempo, gran destructor, gran constructor, hizo famosa al convertirla en boulevard del Arte y la Cultura, [que mantiene] su vigencia en el siglo XXI […] y en los años venideros, para conquistar un sitial en el Olimpo de los Inmortales. Así fue ayer, hoy, mañana y siempre […]».
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.

       José Martí
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lunes, 24 de septiembre de 2012

Jorge Mañach. Más allá del m ito.



Querid@s lectores:  Me complace concluir mi jornada bibliotecaria de hoy con lo mejor de nuestra intectualidad. Uno de los genios malcomprendidos de Cuba, vilipendiado por los unos y los otros.
Hora es de que se le haga justicia reeditando en Cuba su obra completa... sin manipulaciones.
 Aquí lo tienen... ¡¡pasen y lean!!

MÁS ALLÁ DEL MITO.
JORGE MAÑACH Y LA REVOLUCIÓN CUBANA
Rigoberto Segreo y Margarita Segura

Instituto Cubano del Libro
Editorial Oriente
Santiago de Cuba.
Cuba 2011
391 páginas.
Jorge Mañach más allá del mito

Jorge Mañach

[Extracto procedente de Internet]


Félix Bolaños, 30 de julio de 2012
Jorge MañachAunque el autor de la conocida biografía Martí, el apostol es considerado uno de los más ilustres intelectuales de la etapa republicana, sigue siendo poco menos que un desterrado de la cultura insular, afirman los autores de Más allá del mito: Jorge Mañach y la Revolución Cubana, título publicado por la Editorial Oriente en su colección Diálogo, y que fuera presentado en el espacio Sábado del Libro.

El texto, de la autoría de Rigoberto Segreo Ricardo y Margarita Segura Acosta, es una aproximación a Jorge Mañach (Sagua la Grande, Las Villas, 1898-Puerto Rico, 1961) y su relación con el proceso revolucionario iniciado con el asalto al Moncada en 1953, y luego de su triunfo en enero de 1959. En el mismo se cataloga al también creador de Indagación del choteo como «un reformista liberal de ideología anticomunista que, sin embargo, no permaneció de espaldas a los intereses nacionales ni se le puede conceptuar como opositor de la Revolución, al menos mientras permaneció en Cuba».

Este es un ensayo muy actual, necesario y que promueve el debate en torno a este personaje histórico, aseguró en sus palabras de presentación la doctora Ana Cairo, pues polemiza con aquellos investigadores que han abordado la vida y obra de Mañach en los últimos treinta años y tiene la virtud, además, de ser un notable ejercicio del criterio: «sus autores forman parte de las personas que han discutido, de manera cada vez más abierta, sobre el siglo XX cubano, y en este sentido, el libro está apasionadamente escrito».

El volumen se divide en dos partes: En la primera se produce un acercamiento a la figura de Mañach en varios capítulos, entre los que destacan: "El mito Mañach", "La militancia en el ABC", "Crítico y opositor de la dictadura", "Relaciones con los moncadistas", "Apoyo a la Revolución", "El exilio en Puerto Rico" y "El último libro".

Tiene una zona sumamente interesante —apuntó Cairo— que es el vínculo entre nuestro protagonista y Fidel Castro, desde la época en la Universidad de La Habana, y «es una relación de mutuo respeto, de mucha admiración», de la ortodoxia y del papel que tiene Mañach con los medios de comunicación masiva. Recordó que fue el propio Mañach, a pedido de Fidel, quien revisó y cotejó cuidadosamente el original de La historia me absolverá, y quien realizó el prólogo que acompañó la primera edición. Este es un punto, se afirma en el texto, que ha sido manipulado, «desde el exterior atribuyéndole lo que hizo y lo que no hizo; desde el interior, silenciando su contribución».

La segunda parte recoge una selección de textos de Mañach escritos entre 1958 y 1960, donde destaca "El drama de Cuba", concebido para que circulara por la prensa internacional y sobre todo en Europa, con el objetivo de dar a conocer la realidad del pueblo cubano ante la dictadura batistiana, y que viera la luz, además, en el primer número de la revista Bohemia (enero de 1959), conocido como "La Bohemia de la liberación" que tendría una tirada de un millón de ejemplares, por tanto, «este ensayo tiene el mérito de ser el más reproducido en toda la historia de la imprenta en Cuba», aseguró Cairo.

Otros artículos contenidos en Más allá del mito... son "La cura que quisimos", una profesión de fe sobre lo que él llamó «mi simpatía profunda por la Revolución»; "Primer examen de la Cuba nueva", que representa un salto cualitativo en su manera de interpretar y concebir la solución de los problemas de Cuba; "Pequeña filosofía de la Reforma Agraria", donde apoya resultamente una de las medidas más radicales de la Revolución; "Respuesta a buenos entendedores": contestación a las críticas que desde Lunes de Revolución le dedicaron, en sendos artículos, Heberto Padilla y Antón Arrufat; "iDéjennos en paz! (Oración por el Viernes de Dolor)", en el que expresa, «con recogimiento luctuoso», la magnitud de la tragedia y la conmoción que se produjo con la explosión del buque La Coubre y que es «un verdadero canto a la reacción heroica del pueblo cubano», y "La Universidad y la Revolución (Márgenes a un manifiesto de la FEU)", entre otros.
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Ser culto es el único modo de ser dichoso.
       José Martí.
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Cosas jocosas en poesía y prosa


Querid@s lectores/as:  Por aquí seguimos esta tarde, en compañia de los personajes de nuestra literatura y nuestra historia.
   Les dejo con la vida de José Zacarías Tallet, de la mano del propio autor del libro, Fernando Carr Parúas.

COSAS JOCOSAS EN POESÍA Y PROSA.
DE LA VIDA DE JOSÉ Z. Tallet
Fernando Carr Parúas

Editorial Letras Cubanas
La Habana, Cuba. 2007
498 páginas.

Introducción a Cosas jocosas en poesía y prosa de la vida de José Z. Tallet
Fernando Carr Parúas
¿Por qué este libro se publica ahora?
Yo le propuse a Tallet que escribiera el libro de sus Cosas jocosas... varias veces, pero siempre, por esto y por lo otro, no emprendía esa tarea.
Cosas jocosas en poesía y prosa de la vida de José Z. TalletPasaba el tiempo y él no se decidía. Entonces le dije que hasta yo le había buscado un título: Cosas jocosas en poesía y prosa, y él no había hecho nada, y ya en tal espera llevábamos como cinco años. En esa ocasión le propuse hacerlo yo y que él me ayudara. Aceptó de buena gana, pero me dijo que con grabadora no. De más está decir que no admitía grabadora, pues, de haberlo hecho, se hubiera comenzado mucho tiempo antes. Tenía contra las grabadoras no sé qué.
Semanas después, alguien introdujo en una entrevista a él una grabadora... y él habló... Esa fue la oportunidad para «obligarlo» a que, ante una grabadora, nos contara su vida jocosa. Le dije que entonces le entrevistaría y se guardaría todo en los casetes, y ya yo redactaría el contenido.
Fue cuando comuniqué en su casa su aceptación y Aida, la esposa, y Amparo, la viuda de Llames, se pusieron muy contentas. Quedé en comenzar la siguiente semana. Pero los dioses no estaban de acuerdo. Cuando llegué con mi grabadora y la instalé... no hubo manera que funcionara. Rápidamente, Aida buscó la suya, y cuando fuimos a probar las pilas, no servían..., al parecer, pues cuando conseguimos pilas nuevas, tampoco funcionó.
Ahí mismito él dijo que estaba para que no se grabara nada, y en eso él volvió a quedar y tuvimos que darnos por vencidos.
Fue entonces cuando le propuse llevar una mecanógrafa para que nos ayudara. Le llevé una muchacha que, solamente, era buena mecanógrafa, pero nada más. Ella no sabía frente a quién estaba, y después de dos o tres días no fue más. Con la segunda sucedió algo parecido. Estuvo solamente un día. Entonces decidí tomar notas de nuestras conversaciones sobre todas estas «cosas jocosas». Así llené no sé cuántas y cuántas cuartillas.
Después llevé a Fela, a Rafaela Rodríguez, con quien sí hubo una rápida empatía. Ella mecanografió toda la poesía que aparece aquí, de la cual tenía Tallet nada más que originales y no quería que salieran de su casa, además de algunas canciones que guardaba en su mente.
Realmente, tengo bastante buena memoria para reproducir una conversación, y de las anécdotas que Tallet me fue contando solamente escribía algún dato sobre fechas o nombres, los cuales podrían olvidárseme. Después, con lo que había recogido de lo conversado y llevado en mi saco memorístico, más las notas que a mano tomaba yo, con posterioridad, en las noches y el resto de la semana, les iba dando forma. Más tarde se mecanografiaban ya listas, y, finalmente, le daba las cuartillas en borrador a él para que las revisara, lo cual podía traer nuevos arreglos, por supuesto.
Habíamos llegado a un acuerdo al principio: no se pondría nada que él no quisiera, ni tampoco cualquier cosa que yo no estuviera de acuerdo. Tenía que existir unanimidad en las diferentes partes que entrarían a formar el libro. En varios pasajes narrados por él que no quiso que aparecieran los nombres de los «culpables», pues se les disfrazó el nombre.
Créase o no, estuvimos trabajando este libro como cinco años. Por eso, en las diferentes anécdotas que aquí aparecen, a veces, se dan fechas según fuera el momento en que Tallet las contaba o también él hacía referencia a la edad que tenía en esos momentos. Así las dejé tal cual él lo expresó.
Iba a casa de Tallet los lunes y los martes, y allí me pasaba muchísimas horas; conversábamos, nos contábamos asuntos jocosos, y de los suyos hacía yo largos apuntes. A veces, a la otra semana, verificaba algún dato. El resto de los días nos hablábamos por teléfono. En tales momentos trataba yo de hacer la conversación productiva, pero si se daba cuenta que estaba tomando notas, se ponía muy bravo, pues expresaba Tallet que tal cosa era una «infidelidad», porque, entonces –me decía él–, seguramente no iba a ir yo a su casa en los próximos días. Hablábamos hasta la una o las dos de la madrugada por teléfono, en conversaciones en las que se introducían muchas cosas chistosas; nos reíamos mucho, a pesar de que me llevaba cuarenta y nueve años.
 
 
II
 
¿Cómo nos conocimos Tallet y yo? Yo cursé el sexto grado en la Academia Militar del Caribe, con el profesor Ramón Lino Hernández Tápanes. En la asignatura de Historia de Cuba se impartió una clase acerca de La Protesta de los Trece, muy bien explicada por el propio Tápanes, quien nos dijo que había sido el primer gesto patriótico de la intelectualidad cubana después del advenimiento de la República de 1902, y se me quedaron grabados algunos de los nombres de los protestantes, aunque ya entonces yo conocía a Juan Marinello, quien, además, visitaba mi casa.
Tendría yo unos doce o trece años cuando junto a mi padre fui, como otras veces hacía, al Colegio Nacional de Periodistas, que estaba en la calle de Zulueta, y él me presentó a un colega, ya un hombre mayor, que al saludarnos mutuamente, después que mi padre dijo su nombre, «José Zacarías Tallet», yo en seguida le expresé: «Usted estuvo en La Protesta de los Trece», pues no sé si sería por el «Zacarías», no se me había olvidado. Me acuerdo que me miró como extrañado de que un adolescente le mencionara aquello, y ensegui da me dijo: «Sí, efectivamente, aunque de eso hace ya buen tiempo», y se me quedó grabada la frase «hace ya buen tiempo».
Muchos años después, fue el escritor y amigo José de la Luz León, que desde hacía rato firmaba sus trabajos con el seudónimo de Clara del Claro Valle, quien volvió a presentármelo, y en esa ocasión yo le recordé la anterior presentación, pero creo que Tallet nunca se acordó de ella. Sin embargo, desde entonces, se estableció entre nosotros una amistad inquebrantable, a pesar de la diferencia de edad. Siempre me llamó por mi apellido y nos tratábamos de usted.
 
 
III
 
Varios años antes de estar trabajando en Cosas jocosas..., yo le había ayudado en la preparación de Evitemos gazapos y gazapitos, libro que salió publicado varios años más tarde, en dos tomos, en 1985, después de no sé cuántos «inconvenientes externos».
También le ayudé a preparar otro libro: Curiosidades de la historia , que a pesar de haberlo hecho después de aquel, salió primero, en 1983. Este reunía una serie de trabajos que Tallet había publicado en periódicos y revistas, y otros que tenía hechos desde hacía tiempo, pero que no estaban publicados.
Nos habíamos introducido en un proyecto gigantesco a la par: el Diccionario léxico-biográfico Varona, título en honor del gran cubano que fue Enrique José Varona, y en él estuvimos trabajando Oscar Ferrer Carbonell, periodista y primo quinto mío, Tallet y yo. Quizás por esto Tallet no quería hacer nada de las Cosas jocosas..., pues ya tenía mucho tiempo ocupado y muchos años.
Además, después que se entregó en la editorial el libro Evitemos gazapos y gazapitos, el cual tenía incluidos todos los «Gazapitos» aparecidos en el periódico El Mundo, así como los «Gazapos» publicados en la revista Bohemia desde 1968 hasta 1978, nos habíamos puesto a reordenar los «Gazapos» a partir de 1979 para hacer otro libro..., pero ante las «dificultades externas» que se nos presentaron..., pues esto quedó solamente ahí..., igual que el Diccionario Varona, que después de hecho y contratado no se quiso publicar. Digo «inconvenientes externos» o las «dificultades externas» por darle algún nombre sano. Pero diré que estuvieron presentes hasta 1994, cuando cambiaron de puesto a cierto funcionario.
 
 
IV
 
Tallet murió en 1989 y pudo revisar todos mis apuntes en borrador de Cosas jocosas... Después los di a mecanografiar y, más o menos, estuvo listo el original en 1991 ó 1992, pero lo engaveté, pues todavía estaba en su puesto aquel funcionario del que hablo antes.
Varios años después de tenerlo engavetado, el escritor y musicólogo Leonardo Acosta, hijo de José Manuel Acosta –quien fue uno de los protestantes de Los Trece y gran amigo de Tallet–, me ofreció algunos pasajes de los cuales me faltaban datos para completar ciertas narraciones que hizo Tallet acerca de José Manuel.
También Juan Sánchez, ex director de la Escuela de Pintura y Escultura de San Alejandro, me aportó otra versión acerca de uno de los pasajes narrados aquí por Tallet, la cual se incluye en el libro.
Por su parte, Jorge Tallet me adelantó el final de las historias de uno de los amigos de su padre, de quien aquí se narran algunas anécdotas.
Además, conté con la ayuda de mi primo Oscar Ferrer Carbonell, para varios datos cojos, que me aclaró según su inigualable colección de biografías.
Como se podrá apreciar, el libro está dividido en dos partes, la primera corresponde a Prosa y la segunda a Poesía. Traté, en cada una, de ordenar las diferentes anécdotas y poemas según un orden cronológico, pero, a su vez, en algunos capítulos quedan agrupadas, principalmente en la parte de Prosa, aquellas anécdotas o referencias sobre alguna persona determinada, y se da el caso de que en ellas intervienen también otras personas, las cuales tienen un espacio concreto en el libro, donde, por lo general, se ofrecen datos referentes a su vida, y, por lo tanto, en las primeras aparecen sus nombres nada más, es decir, en momentos quedan mezclados asuntos de unos y de otros. Entonces, para seguir los datos de cualesquiera de las personas aquí citadas, se deberá consultar en el Índice Onomástico todas las páginas en que se cita a alguien concretamente.
Por supuesto, en estas anécdotas también existen repeticiones de varios datos, las cuales tuve que mantener para la mejor compresión de la propia anécdota.
 
 
V
 
Acerca de la parte de este libro que tiene como titular el de «Inicio», puedo decir lo siguiente: Le había pedido a Tallet que hiciera algunas líneas a manera de presentación, y un día me enseñó unos párrafos, pero me dijo que no había terminado... Tiempo después, me enseñó el versito con que allí se finaliza (el cual no está completo), y me dijo que deseaba incluirlo... Al tiempo, le recordé que no había concluido lo que le había pedido, y me dijo: «Dele usted forma y termínelo». Eso hice. Y puse su firma abajo. Hago esta aclaración, para dejar por sentado que cualquier cosa que no parezca bien, se me cargue a mí.
El libro estuvo durmiendo el sueño de los justos hasta que, a finales de 2004, ante la insistencia de un muy apreciado amigo, Roberto Ferrer, se lo di a leer y él, lector inagotable, me increpó por tenerlo guardado y me «obligó» a presentarlo para su publicación.
Esta es la historia de Cosas jocosas en poesía y prosa de la vida de José Zacarías Tallet , quien fue siempre muy joven, a pesar de morirse a la lúcida edad de noventa y seis años, llenos de una jocosidad increíble, pero a la cual no respetó el último de sus catarros.
Antes de finalizar estos apuntes, quiero decir lo siguiente: Después de tres años y pico de la muerte de Tallet, en 1993, hice un viaje a los Estados Unidos y visité trece de sus estados, más el Distrito de Columbia. Uno de los estados fue el de Nueva York, y, tan pronto llegué, dije –y dejé atónitos a algunos– que deseaba cruzar a pie el puente de Brooklyn, y eso hice en homenaje a Tallet. A mí me resultó un paseo muy agradable, aunque cuando él lo tuvo que pasar caminando lo hizo algo molesto, como se podrá apreciar aquí, en «El puente de Brooklyn».
Para que pueda quedar testimonio de todo lo que Tallet me narró y he reproducido aquí, y llegue esto a las jóvenes generaciones que no lo conocieron y aquellas otras que sí, es que se publica este libro.
El Autor
La Habana, marzo de 2006. 
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Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
 
       José Martí
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