miércoles, 22 de diciembre de 2010

CHICO & RITA


Chico & Rita

Querid@s lectores/as: Mientras espero (¡ansiosamente!) que se publique esta encantadora película en DVD para incorporala a mi "Filmoteca cubana"... acabo de conseguir este delicioso libro. Ideal para disfrutar en estas fiestas.

CHICO & RITA
"La novela gráfica"
Javier Mariscal / Fernando Trueba


La novela gráfica Chico & Rita en las librerías españolas
02/12/2010El amor es una canción que nunca se olvida

Desde hoy ya podéis comprar en las liberías españolas la novela gráfica Chico & Rita, de Javier Mariscal y Fernando Trueba.
Está publicada por Sins entido, una editorial madrileña que apuesta por autores con un mundo personal que compartir, narradores, contadores de historias, y que tiene un espléndido catálogo de novela gráfica.

En este tebeo, Javier pone los dibujos y Fernando, las palabras. Entre ambos van narrando un mundo apasionado y apasionante donde el amor y las traiciones suceden en el preciso momento en que el jazz latino se está gestando en los escenarios musicales de Cuba y Nueva York.

Cuesta 22€, lo que no es tanto para un libro tan hermoso, de 210 páginas, tapa dura y un buen papel. Próximament se publicará en inglés, francés y flamenco.
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Ser culto es el único modo de ser libre.
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
J. Martí
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LA HABANA DE LEZAMA LIMA


La Habana de Lezama Lima

Querid@s lectores y amantes de la Cultura cubana:

Para celebrar el centenario del Maestro, acabo de incorporar a mi biblioteca este libro -largamente esperado y afortunadamente reeditado- Disfruténlo.
¡¡Pasen y lean!!


LA HABANA
JLL interpreta su ciudad
José Lezama Lima

Editorial Verbum
Madrid, España.
Primera edición: 1991
Segunda edición, revisada y ampliada: 2009
Ref. ISBN: 477-4
216 páginas.

“Quien no vea la Cuba profunda, la Cuba real y verdadera
que hay en la obra de Lezama, tendrá suficiente,
me parece, con la lectura de estas páginas sobre el ser
y el existir de La Habana.”

Gastón Baquero

“Estas páginas de Lezama Lima corroboran magníficamente
cómo el reino de su poesía, de las eras imaginarias y de la
posibilidad infinita, caminaron siempre y firmes, sin utopías
evasivas o ingenuas, de la mano de José Martí,
por la realidad cubana. Tras cotejar, ordenar, analizar y
comentar estos artículos, puede ofrecerse un balance donde
la invitación a leer La Habana es gratitud y desafío.”

José Prats Sariol


José Lezama Lima (La Habana 1910-1976) es universalmente
conocido por su obra poética, magisterio que se extiende
a la narración y el ensayo. Su novela Paradiso (1966) es
referencia obligada de la literatura del siglo XX en lengua española.
Como Dublín para Joyce, Buenos Aires para Marechal
y Montevideo para Benedetti, La Habana –“esta ciudad
se va desarrollando en el oleaje de sus inmensas y orgullosas
súmulas– es para Lezama Lima el eje orbital de sus sueños y
sus pesadillas.
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Ser culto es el único modo de ser libre.
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
J. Martí
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martes, 21 de diciembre de 2010

¡¡"PERDIDO..." POR FIN ENCONTRADO!!


Querid@s lectores/as y visitantes de mi 'Biblioteca cubana':

¡¡Por fin!! ¡¡Aleluya!! ¡¡Ya era hora!!
Tras una angustiosa, inexplicable y desesperante espera; acaba de aparecer en mi ciudad "PERDIDO EN BUENOS AIRES", la más reciente obra premiada de Antonio Álvarez Gil.
Quisiera "reñir" a la editorial, pues considero que la obra en conjunto de este brillante escritor cubano merece una mejor atención por parte de las editoriales y/o distribuidoras.
Pero no es tiempo de contiendas sino más bien de 'tregua navideña' y por tanto quisiera compartir con uds. la felicidad de este hallazgo; de lo que será -con toda seguridad- uno de mis MEJORES libros del año.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!



A tod@s l@s lectores/as, visitantes de mi biblioteca, estudios@s y amantes de la Cultura cubana:

Mis mejores deseos de paz, amor y felicidad en estas fiestas navideñas y un nuevo año lleno de libros.

¡¡¡VIVA CUBA LIBRO!!!

domingo, 19 de diciembre de 2010

CENTENARIO DE LEZAMA LIMA


LA UNIVERSIDAD DE VIGO PUBLICA TRES ESTUDIOS
SOBRE LEZAMA LIMA EN SU CENTENARIO.

El profesor Maximino Cacheiro dirigió los trabajos ahora publicados por Editorial Hispánica

Autor:
Jorge Lamas
Localidad:
Vigo / La Voz.
Fecha de publicación:
19/12/2010

Coincidiendo con el centenario del nacimiento de José Lezama Lima, el profesor de Literatura en el departamento de Lengua Española de la Universidad de Vigo, Maximino Cacheiro, ha publicado varios trabajos centrados en la novela Paradiso , obra cumbre del escritor cubano.

El título del último ensayo es El sentido irisado. Leyendo a «Paradiso» de Lezama Lima , un trabajo dirigido por Cacheiro Varelason en el que han participado varios alumnos del seminario dedicado al escritor americano. «Los alumnos han realizado un gran trabajo a través de cuatro artículos: El folclore en «Paradiso»; El sentido de los sentidos en José Cemí . EEUU en «Paradiso» . Una tipología de las sexualidades en Lezama Lima », explica el profesor. El libro se completa con el estudio El fulgor del fetiche, una reminiscencia de La Cantidad Hechizada lezamiana: Poemas de Maximino Cacheiro y el imaginario poético de Lezama Lima , realizado por Marie-Christine Seguin.

«Por mi parte, he hecho varios artículos sobre Lezama y he intentado hacer un estudio hermenéutico del fetiche lezamiano en Paradiso , una lectura poética de la hermenéutica lezamiana a partir de los objetos fetiche en Paradiso », explica.
El libro ha sido publicado por la editorial on line Hispánica, que tiene sede en Vigo y la dirige Jesús G. Maestro, profesor de Teoría de la Literatura en Vigo. Esta editorial es toda una referencia en la publicación de estudios sobre literatura, con más de doscientos libros distribuidos internacionalmente.

Libros de referencia

Maximino Cacheiro es toda una referencia mundial en el estudio de la obra lezamiana. Este mismo año, desde el seminario que dirige, ha publicado con un grupo de alumnos de investigación un diccionario de símbolos y personajes en Paradiso y Oppiano Licario . «Probablemente sea el estudio más completo que se ha hecho sobre la novela Paradiso y la prueba es que se utiliza como obra de referencia en cualquier estudio realizado en las universidades norteamericanas», afirma. La producción de este seminario se completa con un diccionario del imaginario conceptual lezamiano.

sábado, 18 de diciembre de 2010

17 de Diciembre - San Lázaro


17 de Diciembre - Día de San Lázaro - Cuba
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ORACIÓN A SAN LAZARO

Glorioso Patrón de los Pobres, que en tantos tormentos me veo,
con solo llamando tu espíritu me des lo que yo deseo,
y que encuentre que mis males sean remediados con solo decir esta oración:

En el Nombre de San Lázaro, que los buenos espíritus que me ayuden y que vengan en mi auxilio,
cuando yo padezca de algún mal o este en algún peligro que me los detengas,
y que a mi no lleguen, y que esto me sirva de una prueba de vuestra protección para mi y haced,
San Lázaro que tu espíritu sea mi fe y todo el que a mi lado estuviere, y que en ti, patrón,
encuentre la fuerza que necesita mi materia para poder llevar estas pruebas de este planeta en
que habitamos y de este camino que hay que pasar, mandado por Dios, nuestro Padre,
pues en ti pongo mi fe para que me salves de esta y me des consuelo a mis grandes males y que por tu valor
tenga otro porvenir mejor a este que tengo, y que en el nombre de San Lázaro lo espíritus malos se alejen de mi para siempre con solo decir esta oracion;
San Lázaro conmigo y yo con el; el delante, yo detrás de el, para que todos mis males los haga desaparecer,
la Gloria de todos. Amen.

El que esta oración tuviere, todos sus atrasos perdiere,
y a los veinte días vendrá el patrón en sueños a indicarle en lo que ha de tener su suerte.
Si fe tuviere en el, se salvara también.
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Ser culto es el único modo de ser libre.
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
J. Martí
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jueves, 16 de diciembre de 2010

"Saludos a Chiang Kai-Shek"


Querid@s lectores: Me complace compartir con uds. este delicioso relato [Tomado de "Diario de Cuba"] de Paquito D'Rivera, que además de ser uno de los mejores saxofonistas del mundo mudial, es un brillante escritor:

¡¡Pasen y lean!!

SALUDOS A CHIANG KAI-SHEK
Paquito D'Rivera
| Nueva Jersey

Juana Bacallao, Che Guevara y una delegación gubernamental china coinciden en el Salón Rojo del Capri y en la memoria de Paquito D'Rivera.


"Leer demasiados libros es peligroso."

Mao Tse Tung



"Mi vida fue bastante dura. Cuando los padres de uno mueren ya se acaba todo. Entonces pude colocarme y tuve suerte en aquella época tan dura, tan racial, de trabajar. Y doy gracias a la Revolución que me ha reconocido mi presente y mi pasado. El néctar de la vida de Juana es muy grande. La vida es un columpio y nadie sabe lo que es apreciar, sin alarde, porque ustedes me conocen, que nunca le aguanto una a nadie. He luchado y sigo luchando, guapeando. Y el mundo contra mí y yo contra el mundo. Una vez estaba limpiando la escalera en Laguna y Perseverancia y pasa Obdulio Morales y me oye cantar. Porque una circunstancia de la vida tan grande —¡nadie sabe qué es la carrera esta!— monta Obdulio Milagro de Ochún en el teatro Martí y le digo: 'No Obdulio eso no me gusta', y ya tu ves, que ahí fue donde se escuchó por primera vez Yo soy Juana Bacallao… Ná, que mi vida es un libreto terrible".

Aunque ustedes crean que el monólogo anterior es sacado de una película de Cantinflas, en realidad son palabras de Juana Bacallao, uno de los personajes más carismáticos, originales e incomprendidos (valga la redundancia) del folklore habanero de todos los tiempos.

Cuando el famoso actor español Paco Rabal vino a Cuba, quiso conocer a la comediante de quien tanto había oído hablar en su tierra. Juana se enteró de que “el gallego” la andaba buscando, así que se echó encima toda la ropa de brillo que tenía en su ropero, y cuando lo encontró, obviamente confundiéndole con Paco Rabanne, lo primero que le dijo fue: "me encantan esos perfumes que usted fabrica".

Las anécdotas que de Juana describen sus propios compañeros de trabajo, son innumerables e increíbles; como aquella que nos cuenta Ricardo Fernández, exbaterista de la orquesta del bellísimo cabaret Bahía, que tenía una hermosa vista de la ciudad de Matanzas.

"En el año de 1965, se encontraba en pleno apogeo el cabaret Bahía, de Peñas Altas, Matanzas, en el cual presentaban un show de viernes, sábado y domingo con artistas diferentes cada semana. La orquesta acompañante la dirigía Reynaldo Terrier, y en ella tocaban los músicos que serían con el tiempo los mejores de la provincia, tales como: Lázaro Junco, director después del conjunto Yaguarimú, el trombonista Bruno Villalonga, el trompetista Sergio Pichardo y su padre del mismo nombre al bajo.

Una semana de esas, llegó Juana Bacallao, que había venido otras veces antes, y ya sabíamos que como siempre nos divertiríamos con ella.

Hicimos el ensayo por la tarde. Por gusto, pues más tarde ella en la función hacía siempre lo que le daba la gana, que no tenía nada que ver con lo que se ensayaba. A mitad del show del sábado, sale a escena Juana y todo va bien hasta el tercer o cuarto número, en que comenzamos a tocarle un bembé en seis por ocho. Entonces la mujer empieza a hacer unos gestos rarísimos, a tirarse contra el suelo; tosía, maldecía y daba unos gritos horripilantes, como una loca. Después, en el suelo le dieron una convulsiones y temblaba violentamente.

Se encendieron las luces del cabaret y algunos del público se subieron al escenario para auxiliarla. La orquesta, por supuesto paró, la cargamos entre tres o cuatro y la llevamos al camerino temblando y diciendo disparates con los ojos en blanco. Había un médico en la sala que la atendió, le daba en la cara, le tiramos agua a ver si reaccionaba. La peluca platinada se desprendió del cráneo. Nosotros asustadísimos.

El administrador del cabaret quería llamar a la ambulancia. Todo parado y gran parte del público asomado por la entrada del camerino. Nada. El médico recomendó abrirle un espacio a su alrededor para que se ventilara. Así, echada en el piso, estuvo durante varios minutos con los ojos cerrados. Todos esperábamos lo peor, cuando la maldita mujer abre un solo ojo, abre el otro, se pone de pie y con los brazos extendidos a la Marilyn Monroe dice: —Señores, ¿qué les parece, cómo me ha quedado el numerito?— y arrancó a reír a carcajadas la muy bandida.

Queríamos ahorcarla de un árbol del patio, pero como era Juana, todos le reímos la gracia y continuó el show del Bahía".

Juana la Cubana, como también se le conoce en los círculos “cabaretiles” de nuestra Isla, nació con el nombre de Nerys Amelia Martínez Salazar, justo frente a la casa del prócer cubano Juan Gualberto Gómez, en la calle Lealtad 123, en el corazón de La Habana. El nombre artístico que la convirtió en una verdadera leyenda musical de Cuba salió de aquella pieza teatral de Obdulio Morales.

"Mi abuela le lavaba la ropa a la señora de Juan Gualberto. Y mi padre era un hombre luchador... Yo era chiquitica y entraba a la casa y me decían: 'Niña, respeta que ahí están los señores'. Yo era muy mala. ¡Y era fea!, pero simpática, tenía un ángel para la gente".

Y nada tan cierto. Yo mismo veía a fines de los sesentas, los pulidos coches oficiales parqueados uno tras otro en la oscura calle San Miguel, esperando por los miembros del cuerpo diplomático que abarrotaban el show de media noche que hacía Juana en Palermo, un cabarecito de segunda categoría.

"Bueno distinguido público, ahora con el perdón de ustedes, voy a cantar una canción protesta pa´ justificar los frijoles", decía La Cubana, provocando la gran carcajada general entre un público que a veces ni comprendía bien lo que aquel ser de otro mundo estaba hablando.

Y es que el detalle está, no tanto en lo que dice Juana, sino en cómo lo dice. En su natural y espontáneo sentido del timing. Cierta vez en que estaba la plana mayor del gobierno de Fidel Castro en un espectáculo musical (cosa rara), Juana se refirió a ellos como "La Mafia", y en otra ocasión anunció al temible Ramiro Valdés, ministro del interior, como "Ramirito y sus secuaces". En ambas ocasiones y en muchas más, la irreverente comediante salió airosa, ganándose la risa aprobatoria del público que la adoraba desde que salía a escena.

Después a algún "sesudo" se le ocurrió aquello de la evaluación, que consistía en darle categorías A-B-C a los artistas a través de un examen, frente a una especie de tribunal. Entre las evaluaciones más tristemente memorables estuvo la de Marta Strada, una de las artistas más temperamentales, aplaudidas y desafinadas de aquella época. Marta, a quien el tribunal evaluador concedió una humillante C, llenaba los centros nocturnos de lunes a domingos donde quiera que se presentara. Contradicciones del apasionante mundo del arte, totalmente incompatible con el marxismo cerebral y científico.

Entonces quisieron pasar también a Juana por tan absurdo proceso. ¿Pero cómo evaluar a Juana Bacallao? Juana no sabía ni papa de música, ni tenía arreglos orquestales ni nada de eso. Pero una vez más, la negra genial se apareció ante el jurado, con la ropa tiznada y, en la mano, un fragmento de partitura chamuscada: "Ustedes perdonen, señores del jurado, pero un incendio devastador acabó con mi casa, y esto es lo único que ha quedado de mi música". El cubano se burlaba de su propia tragedia, y la Bacallao era su mejor espejo.

En aquel tiempo, al Che Guevara se le había ocurrido ponerse farruco con los soviéticos y estaba como de luna de miel con los chinos, quienes nos abastecían —en cuotas bastante magras, como es de suponer— de arroz, cepillos de dientes, condones y algunas bicicletas. Como parte de aquel romance de "Ópera China", Mao mandó una delegación oficial, que por alguna extraña razón, enseguida preguntó si aún Juana Bacallao estaba en el Capri, refiriéndose seguramente a la graciosa producción Caperucita se divierte, que Juana protagonizó con tanto éxito junto a Dandy Crawford. Y a propósito del show de la Caperucita, Dandy, que hacía el Lobo Feroz, siempre se quejaba de que Juana no le prestaba ningún respeto al libreto, y como decía lo primero que le venía a la mente cada noche, a veces ni se sabía por qué parte del guión iban, confundiendo a toda la compañía.

Para hacer una historia larga corta, los "segurosos" de la policía política, azorados con lo que la impredecible artista pudiera salirse en escena, trataron de desviar la atención de los visitantes chinos hacia el Ballet Nacional, el Conjunto Folklórico, la Sinfónica, y hasta Tropicana; pero ni hablar del peluquín, los chinos querían a Juana y a Juana hubo que ir a buscar al solar donde vivía entonces, creo que en la calle Laguna, en la desvencijada Centro-Habana.


Juana con unos amigos durante una visita a Nueva York en 1988.Cuando llegaron al barrio, la mujer iba calle abajo, luciendo ese caminar tan característico que más bien parece que va arrollando tras una comparsa de carnaval. La vedette venía maquillada como para la escena, y protegía sus ojos del abrasante sol con unos enormes lentes oscuros de aro rosado y brillantitos de fantasía. Vestía falda de lamé de plata, blusa de seda azul marino con lentejuelas, blancas medias de malla, collares de cuentas multicolores haciendo juego con las grandes aretes del mismo material, peluca platinada cortada a lo "Príncipe Valiente" y zapatos de altísimos tacones del mismo tono de la peluca.

Sus manos cuidadosamente arregladas lucían varios anillos y sortijas con piedras fulgurantes. El rojísimo brillo de sus uñas influía una cierta ferocidad a su enigmática mirada, oculta tras los lentes. De su brazo derecho, desentonando con el resto del vistoso atuendo, colgaba una jaba hecha de saco de yute. Y es que, al igual que la mayoría de los demás cubanos de a pie, La Bacallao se dirigía hacia la carnicería de al doblar, a buscar el bistecito que le tocaba por la libreta aquella quincena.

Antes había pasado por la bodega de la esquina, donde firmó un par de autógrafos y había agarrado los escasos féferes que tan poco abultaban su saquito de yute.

—Juana, el show es esta noche en el Capri. Vas a tener un ensayo con la orquesta esta tarde, pero recuerda que es muy, pero que muy importante que hagas tus números, bailes, cantes y todo, pero no hables ni una sola palabra con el público, ¿entendido?, ni una sola palabra —y esas eran las instrucciones que le dio el oficial de la seguridad que vino a buscarla, y que la artista debía seguir estrictamente en su presentación frente al Ché Guevara y la delegación de la República Popular China que asistiría aquella noche al show del Capri.

Al llegar la hora de la verdad, se prendieron las luces del Salón Rojo. La orquesta tocó una rimbombante fanfarria que concluyó con un redoble de tambores africanos que hizo temblar la tierra. Tras ser presentada por una voz que surgía de la nada, Juana Bacallao salió a escena con sus enguantados brazos en alto y un enorme penacho de plumas amarillas sobre la cabeza.

Una oscura capa de seda y terciopelo cubría sus hombros, bajando como una cascada de aguas negras hasta sus pies, que calzaban los mismos brillosos zapatos altos de aquella mañana en la cola de la carne. En su mano derecha enguantada de blanco, la cantidad de anillos hacían recordar como a una versión africana y femenina de Liberace.

Una boquilla de plata y marfil sostenía un cigarrillo que esparcía su venenoso humo azuloso por todo el escenario. Un rayo de luz salió disparado desde su rutilante traje de lentejuelas color de acero y bronce, y fue a estrellarse contra la estrellita dorada sobre la frente del Ché Guevara, iluminando el rostro sombrío del guerrillero. Pero nadie notó la crónica amargura del argentino, pues los invitados, enloquecidos con aquella aparición casi sobrenatural, recibieron aplaudiendo de pie, frenéticamente, a la diva cuya fama había viajado desde el Caribe hasta el lejano mar de la China.

Guarachas, boleros, mambos y afros se sucedieron ininterrumpidamente, y ya en el último número, la capa, el vestido, la boquilla nicotínica, el penacho de plumas y hasta los zapatos de brillo habían ido desapareciendo hasta quedar reducidos a un diminuto bikini que ajustaba el sudoroso cuerpo de ébano de la dinámica vedette.

Juana se robó el show como era su costumbre. Y, en contra de su naturaleza misma, trató de cumplir las instrucciones que había recibido de no hablar ni una sola palabra. Pero después del tercer bis, aplacado el clamor del público delirante, Juana una vez más hizo de las suyas, y… habló, ¡y cómo habló, Dios mío!

—Compañeritos chinos… —comenzó a decir con su vocecita ronca y crispada. Entonces supongo que a los de la Seguridad se le encogieron los huevos; y Juana continuó:

—A mi me han pedido que no hable, pero no se preocupen, que yo me voy a portar bien, y no voy a pasarme de la raya ni mucho menos.

Los chinos atendían boquiabiertos a lo que sus traductores le susurraban al oído. El Ché Guevara, que no tenía mucho sentido del humor, miró hacia el suelo, se rascó la cabeza bajo su boina negra y hasta la estrellita dorada parecía haberse oscurecido tras una nube tormentosa. Miró muy serio al hombre ceñudo y fuerte, de pie a pocos metros de la mesa que ocupaban los más altos jerarcas. Un silencio de muerte gritaba en el vacío cuando la vedette terminó por decir:

—Solo quiero pedirles que cuando regresen a su tierra, le den un abrazo muy fuerte de mi parte al compañero Chiang Kai-shek.

El silencio poco a poco se hizo más y más profundo y lúgubre; más tarde se convirtió en un crescendo de sillas que se movían y voces que parloteaban en un lenguaje extraño y lejano. El Ché Guevara se levantó de su asiento sin siquiera mirar al otro lado de la mesa donde se encontraban los invitados. Caminó hacia el hombre fuerte y ceñudo a pocos metros de él y le gritó alguna frase muy corta que se perdió en el barullo. La comitiva salió por la puerta principal casi sin despedirse unos de otros.

La escena se fue apagando lentamente alrededor de la figura diminuta y solitaria de Juana Bacallao; y casi al mismo ritmo, el arroz, los cepillos de dientes, los condones y las bicicletas chinas fueron desapareciendo del paupérrimo mercado nacional de productos importados.
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Paquito D'Rivera nació en La Habana en 1948. Además de una extensísima discografía, es autor de varios libros: Mi vida saxual (Seix Barral, Barcelona,1997), ¡Oh, La Habana! (MT Editores, Barcelona, 2004). Adiós a Chiang Kai-shek pertenece a su recién editado Ser o no ser, ¡esa es la jodienda! Paisajes y retratos (Ediciones Universal, Miami, 2010).
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