jueves, 25 de febrero de 2010

EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS (IX)

Padura cree que su novela sobre Trotsky levantará polémica en la Isla

El escritor cubano Leonardo Padura cree que su nueva novela El hombre que amaba a los perros, centrada en la vida de León Trotsky y su asesino, el español Ramón Mercader, será "muy polémica" en Cuba, donde quisiera ver un debate intelectual sobre las teorías políticas e históricas que aborda el libro.

Publicada en septiembre por la editorial española Tusquets, la novela sólo circulará en la Isla a partir del próximo año, pero el autor ya imagina la reacción de los cubanos ante un relato que redescubre al Trotsky "maldito" que aparecía en los libros de su juventud.

"Creo que esta novela va a tener una acogida especial en Cuba, por la historia que cuenta", dijo el narrador y periodista en una entrevista concedida a la agencia EFE en La Habana.

La obra relata en tres tiempos el exilio y la muerte de Trotsky en México, en 1940; la preparación y ejecución de su asesinato por el republicano español Ramón Mercader, que falleció en Cuba en 1978, y la historia ficticia de un joven escritor cubano, encargado de contar estos sucesos.

Según EFE, después de cinco años de trabajo en el libro, Padura parece haber logrado un mosaico de acontecimientos fundamentales del siglo XX, que van desde la revolución de octubre hasta la desintegración del bloque socialista, con informaciones "que habitualmente no se han manejado en Cuba".

El escritor recordó que en los años setenta en la Isla "era imposible" conseguir un texto sobre Trotsky que no estuviera publicado por editoriales soviéticas y no lo devaluara como un "renegado, traidor y oportunista", aunque en general la información sobre él "ha sido escasísima".

"Es el gran desconocido. Posiblemente la gran figura del siglo XX ligada al proceso de creación del estado soviético menos conocida, porque fue borrada de la historia en la propia Unión Soviética", dijo Padura, quien tras ocho novelas es uno de los narradores cubanos más populares.

En la Isla "ya no es un pecado hablar de Trotsky o incluso decir que alguien tiene inclinaciones trotskistas", pero su caso aún no ha tenido la "revisión" que el mundo académico ya dedicó a figuras como Antonio Gramsci y Rosa Luxemburgo, añadió.

"Quisiera que la novela realmente generara ese debate. Habrá gente que no esté de acuerdo con puntos de vista que yo sostengo en el libro o fuera de él, pero también creo que eso es necesario", señaló.

En su opinión, los cubanos han perdido "el ejercicio de la polémica y el debate", por lo que ese es uno de los aprendizajes "más importantes" que necesita el país.

El "detonante" de El hombre que amaba a los perros tuvo lugar hace 20 años, cuando el escritor visitó por primera vez la casa de Trotsky en Coyoacán (México) y sufrió una "conmoción".

Entonces veía al político ruso como "el maldito, el que no tenía historia, el que no aparecía en ningún comentario sobre la filosofía y la historia que se hacía en Cuba".

Poco tiempo después conoció sobre la estancia "secreta" de Mercader en La Habana, donde pasó sus últimos cuatro años "enfermo, totalmente apartado de la vida social" y bajo la imagen de un refugiado del franquismo.

"Este libro ha cambiado mi visión de la historia del siglo XX, de la frustración y la necesidad de la utopía", explicó Padura, y agregó que durante su investigación supo de hechos políticos e históricos, sobre todo vinculados al stalinismo, que como cubano desconocía.

"Realmente es algo que te conmueve, y si de alguna forma no sales diferente de ese enfrentamiento con la historia es porque eres muy insensible o porque eres bastante bruto, pero creo que para cualquier persona normal ese choque es decisivo", dijo.

Su próximo libro retomará el personaje del detective Mario Conde, protagonista de seis de sus ocho novelas, en una trama que mezclará la historia de los judíos polacos en La Habana de mediados del siglo pasado y la de las "tribus urbanas" que hoy proliferan en la ciudad.

"Quiero escribir una historia en la que la realidad cubana va a tener el peso que tiene en la vida de todos los cubanos, porque Mario Conde va envejeciendo junto conmigo y vive esa realidad junto a mí", dijo el escritor.

La idea es demostrar cómo en las últimas décadas "la vida en Cuba ha cambiado infinitamente", pues piensa que ese es "uno de los problemas fundamentales a la hora de percibir" la Isla.

"La mayoría de la gente dice que en Cuba las cosas no cambian, y yo siempre respondo que las cosas sí cambian muchísimo. Lo que pasa es que no son las más visibles o las esenciales", apuntó

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Cuando los pueblos emigran, los gobiernos sobran.
José Martí.

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